Las fotocélulas son un elemento de seguridad crucial. Crean un haz de luz invisible a unos centímetros del suelo; si este haz se interrumpe mientras la puerta se está cerrando, el sistema invierte inmediatamente el movimiento para evitar atropellos o golpes a personas, vehículos u objetos. Su instalación no es solo una recomendación, sino a menudo un requisito legal para cumplir con la normativa de seguridad.


